Cariátides

Las Cariátides de Kurt no soportan sobre su cabeza ninguna edificación clásica. Exponentes del mundo rural en el que se mueve el autor, sus tocados son los troncos de la madera que forman su sustrato. Se tornan así en exponentes del elemento campesino que tan presente está en la obra del autor cordobés. Son figuras sin ojos, o con los ojos cerrados, recurso habitual en el autor, lo que denota el proceso de ensoñación, de mirada hacia el interior. Es ese un atributo que tienen prácticamente todos los personajes de su mundo escultórico, y denota su afán por representar lo onirico como una parte crucial de la realidad.

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